Caballos
En una ronda de caballos
me extendería,
esperaría
a que baje el sol
para volver
a estar de pie.
Una vez nos tiramos
Una vez nos tiramos
al pasar la última portera,
panza arriba,
el potranco se acercaba
a nuestras manos
y después olfateaba
nuestro pelo.
Que simple vivir,
concluí.
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