Especies- Escrito contemplativo


Animales.
Eternos amigos puestos en mi camino de las maneras más extrañas. Como un caballo que una noche borracha, se me cruzó. Nos abrazamos largo y tendido hasta que nos fuimos.
 Hombres.
Caminamos con algunos por cielos e infiernos que ambos creamos.  Nos necesitamos.
Igual que entre mujeres.
Compañeras, cristalinos reflejos del alma, decidoras de verdades en fuertes dulces palabras.
Y las plantas.
Tallo y flor emergente al sol.
 Recorriendo el cuerpo como las recorre la savia a su verdor.
 Marrubio, milenrama, lavanda, cedrón, arrayán, menta, me han curado mucho el corazón.
Sus aromas que el viento hace danzar en esplendor, huelen y deslumbran, calman. Son una manifestación de la paciencia.
Me asombra como se incorporan al aire, como buscan la vida entre piedras, entre cemento hacen su cimiento, como no creer así que la vida se expande en microscópicos e invisibles universos.

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