El efecto del nogal/Ficción alimentaria


Un hombre estaba trabajando enredado en pensamientos, en pensamientos extraños.
Tuvo que irse antes  porque empezó a sentir molestias importantes en todo su cuerpo.
Se percató del nogal cuando ya liberado del trabajo, tropezó en la calle y bajó su velocidad.
Ahí vió cotorras picotear y se acercó. Estaba lleno de nueces y empezó a servirse de las ramas.
Llegó a su casa.
 Nunca estaba a esa hora, se permitó observar la luz que atardecía y bañaba la ventana de la cocina.
Los platos que estaban quietos se pintaban de colores. Agarró uno grande y empezó a pelar las nueces.
Se tentó, comió, y sintió como una medicina de su infancia le aliviaba la fiebre en ese masticar.
"Pero no tengo fiebre" se dijo.
"Pero precisás medicina". se recordó.
Eran díficiles de pelar,  abrir la cáscara le calentaba la yema de los dedos y su piel se alimentaba también, sus pensamientos se empezaban a calmar.

El hombre peló muchas nueces y sintió una necesidad grande de madera.
Ya era de noche, había prendido la estufa y también guardado nueces para sus vecinos.
 Su rostro se sonreía en soledad.
Buscó en un rincón de la casa la caja de herramientas.
Se puso a tallar una madera que había dejado años atrás para tallar.
Fue inmediato, el efecto del nogal.

Comentarios

Entradas populares