Relato como consecuencia de la destrucción terrenal de algunos recuerdos

A veces pienso en cuando sea vieja y tenga hijes, nietes o sobrines nietes,  llevarlos a la naturaleza y en un instante de esos de la vida donde solo reina el amor y el disfrute,  decirles: 

"saben, acá me fumé mi primer porro."

No es que fumar sea lo más importante de hacer en la naturaleza, pero leí la noticia de una posible mega construcción moderna en Santa Teresa y causalmente  ahí me fumé mi primer porro. 

Eramos varias personas que conocía y varias que no en la arena, estaba tomando piña colada, si mal no recuerdo había un dos por uno y lo disfruté.

Recuerdo al alto y bonito jóven de rulos  con el que quedé bastante tiempo hablando de filosofía, música y política. Y que amaneció y seguimos hablando, también recuerdo. 

Imagino a una yo de ochenta años en esa parte del océano atlántico con mi nieto o sobrino nieto o ambes,  intentando mostrarles en que lugar del ya comprado retazo de océano estaba ese rincón de la playa de la moza donde el mar se veía muy bien con la luna llena arriba.

Ahora está todo modificado, pero antes podías venir con otras personas a disfrutar del lugar, les diría.

Imagino la cara de les botijas no acreditando que en esa mega construcción sobre el océano antes había pura playa.

Espero que esto sea ficción pero si llegara a la realidad  también espero que algún familiar de les botijas en cuestión, nos pague la excursión hasta el lugar, porque con esta actualidad dudo que eu tenga una buena jubilación.

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